lunes, 12 de diciembre de 2011


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si Insistís en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, perdés la alegría y el sentido del resto.
O cerrando puertas. O cerrando capítulos. Como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos
Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminaste con tu trabajo o con el colegio? ¿Se acabó la relación? ¿Ya no vivís más en esa casa? ¿Tenés que irte de viaje? ¿La amistad se acabó?
Podés pasarte mucho tiempo de tu presente 'revolcándote' en los por qués, en repetir el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cuál hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, vos, yo, tu amigo, tus hermanos, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos. A pasar la hoja. A terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué.
Lo que sucedió, sucedió. y hay que soltar, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculados a nosotros. NO.
¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso a veces es tan importante romper fotos, quemar cartas, destruir recuerdos, hacer presentes, cambiar de casa.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse.
En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar.
Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó.
No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién sos. Soltá.
El resentimiento, el prender 'tu televisor personal' para darle y darle al asunto, lo único que conseguís es dañarte mentalmente, envenenarte, amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás.
Porque si vos andas por la vida dejando 'puertas abiertas' por si acaso, nunca vas a poder desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de 'regresar' (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que te invadieron.
¡Si podes enfrentarlos ya y ahora, hacelo! Si no, dejalos ir, cerrá capítulos.
Decite a vos mismo que no, que no volvés. Pero no por orgullo ni por soberbia sino porque vos ya no encajas ahí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en esa escuela, vos ya no sos el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto no hay nada a que volver.
Cerrá la puerta, pasá la hoja, cerrá el círculo. Ni vos vas a ser el mismo ni el entorno al que regresás va a ser igual porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por vos mismo desprender lo que ya no está en tu vida.
Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Pero... cerrá, clausurá, limpiá, tirá, oxigená, desprendete, sacudí, soltá...
Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que elijas, te va a ayudar definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!