lunes, 4 de julio de 2011

Soy muy histérica, soy caprichosa, vivo en mi burbuja y no me importan los demás, suelo ser egoísta y a veces tengo un humor que nadie entiende; me cuesta demasiado abrirme a alguien, es difícil llegar a entenderme y lograr sacar algo bueno de mi. Tengo demasiado miedo a sufrir y eso me aparta de las personas, me cuesta mucho querer a alguien y no lastimarla, seria como un mecanismo de auto defensa, lastimo antes de ser lastimada; se que esta mal y es algo que odio de mi pero no puedo cambiarlo, ya que desconfío demasiado de la gente, incluso de los mas cercanos. No puedo no saber algo, me pone loca que no me digan las cosas o que no me cuenten algo; normalmente cuando pasa eso me pongo de mal humor y es muy difícil cambiármelo, mas cuando se trata de personas concretas.
Cuando estoy mal no me gusta hablar con nadie, en el colegio me siento apartada de todos y no hablo en todo el día, contar lo que me pasa me hace poner mal y odio que me vean llorar, me siento débil antes las demás personas.
Me cuesta expresar lo que siento, soy demasiado fría. Aunque muchas veces quiera decir o hacer algo me cuesta mucho. Soy orgullosa por demás, si estoy enojada puedo seguir así por muchísimo tiempo mas sin importarme nada. Tengo a una sola persona como ejemplo y es alguien a quien admiro muchisimo.
Cuando se me mete algo en la cabeza nada ni nadie puede hacerme cambiar de opinión y odio profundamente que me lleven la contra. Me molesta que me digan cuando hago las cosas mal y aun mas me cuesta reconocer mis errores y debido a mi orgullo no se pedir perdón.
Pero cuando amo, amo con locura, a pesar de la cantidad de errores y muchisimas cosas mas entre medio, estando enamorada soy capaz de dar mi vida por lo que quiero. En cambio, cuando no se lo que quiero solo existen cosas negativas de mi parte y suelo demostrar todo lo contrario a lo que siento.
No se estar sola, continuamente necesito estar con alguien o hacer algo. Lo que si aprendí definitivamente es que lo peor que puede pasar es no saber estar sola; pero gracias a que tenemos memoria podemos aprender de los errores.
No importa cuantas veces te caigas, lo importante es que te levantes una vez más.