Una dice no hay tal crisis mientras tira unos platos al piso. Una dice no hay tal crisis y se ríe con su mejor cara de bólida. Una dice no hay tal crisis y saca un turno en la peluquería. No hay tal crisis y te pones kilos de tapa ojeras. Una vez que aceptas que la crisis es tal crisis, estas preparado, ya podes negar la crisis. Una dice no hay tal crisis y rompe lo que tiene a mano. Una dice no hay tal crisis y hace step como loca. Una pone su mejor cara de bólida y dice no hay tal crisis. Pero tarde o
temprano, llega el día donde la crisis tiene la evidencia de una estría ahí no queda otra hay que aceptarla. Se puede negar la crisis un día, un mes, un año, pero llega ese día que la crisis te explota en la cara. Llega la crisis, uno cree que es el final,
que se termina todo, pero en realidad ahí empieza todo. Atravesar una crisis es como pasar por un buen cirujano plástico, sos la misma pero distinta. Dan miedo las crisis. Uno le teme a lo desconocido, casi como a un mal peluquero. En chino, en japonés, en coreano, en tailandés, bueno en algún idioma oriental crisis significa oportunidad. Las crisis son como los años, te sorprenden y no te queda otra, hay que decidirse a llevarlos. Las crisis son un viaje de ida pero también pueden ser un viaje de vuelta.
El amor existe cuando logra
mos acallar tu voz. Esos pensamientos destructivos que todos llevan adentro:
desconfianza,
envidia, resentimiento. Todas esas voces injuriantes con las que nos atacás, todas, se callan cuando entra
dónde está el amor, ¿no? También está en nosotros, en lo más profundo. Porque cuando logramos acallarte, sólo queda eso: Esperanza y Paz. Y, por supuesto, amor...

